Pero poco a poco fui dominándome y haciéndome como soy hoy. Quizás no soy tal y como quiero ser, pero intento mejorar día a día y ahí está el premio, en la constancia y perseverancia de las cosas que me hacen ser diferente cada día. Ahora comienzo año nuevo y empiezo con ganas. Aunque haya veces que me acompañen fantasmas del pasado debo aprender a esquivarlos y hacerme con el control. Porque todo lo que haga ahora se verá reflejado en mi futuro próximo o no tan próximo. Y teniendo en cuenta lo pronto que yo me agobio pues...
La actitud es lo principal, eso lo tengo claro pero sé que no solo consiste en mentalizarse sino que tengo que sentirme segura y avanzar aunque sea con pequeños pasos que me hagan crecer y madurar día a día. Os animo a todos a avanzar. Ponerse pequeñas metas que te resulten fáciles y poco a poco ponerlas más díficiles y ver hasta donde llegas. Es un método que me funciona bastante bien.
¿Y donde queda la inocencia a todo esto? Pues una persona que conserva ese ápice de inocencia de su infancia siempre verá las cosas de forma distinta. Porque afloran ciertos sentimientos que te hacen recordar buenos momentos, como me ocurre a mí. Puede que a veces sean sensaciones malas pero se verán recompensadas. Y es que en el fondo sé que la clave está en que TU creas en TÍ mismo. ;)
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